español Uno de los urbanistas más respetados y activos de España, analiza los fundamentos teóricos de las recientes transformaciones urbanas que se han producido en España y discute las posibilidades de diseño urbano en el actual escenario global
como citar
Leandro Medrano .
“Entrevista a Jose María Ezquiaga”.
Vitruvius entrevista, ed. 13.052. 2012.
Disponível em: https://vitruvius.com.br/revistas/read/entrevista/13.052/4536
Foto divulgación
Desde la última década del siglo XX, España ha sido protagonista de importantes acontecimientos relacionados con la arquitectura y urbanismo mundiales, como la Exposición Universal de Sevilla de 1992, los Juegos Olímpicos de Barcelona de ese mismo año y el proyecto urbano 22@ de 2004, entre otros. Recientemente en la ciudad de Madrid se han realizado grandes proyectos urbanos y arquitectónicos, como el nuevo aeropuerto de Barajas (T-4), el soterramiento de la M-30, el ajardinamiento superior sobre el suelo vacante, con el acondicionamiento del Río Manzanares (proyecto Madrid-Río) y la rehabilitación del centro histórico, todos ellos ampliamente difundidos por la crítica especializada.
A nivel residencial, los Programas de Actuación Urbanística (P.A.U.) tenían como objetivo la construcción de Viviendas Libres (VL), Viviendas de Protección Oficial (VPO) y Viviendas de Promoción Pública (VPP), para la puesta en práctica de programas de realojo y la resolución de los problemas de vivienda derivados del crecimiento metropolitano. Su ubicación se realizó ampliando el territorio urbano en continuación con el tejido existente y en relación con la red principal de infraestructuras viarias de la ciudad, de acuerdo con las directrices establecidas por el Plan General de Ordenación Urbana del municipio de Madrid (PGOUM) de 1997, actualmente en revisión.
Los barrios de Valdebernardo, Sanchinarro, Carabanchel, Montecarmelo, Las Tablas y Ensanche de Vallecas, entre otros, son ejemplos de esta estrategia de desarrollo urbano e innovación en el campo de la vivienda, articulada sobre todo por la alianza del Estado y el sector privado. Con este propósito, y a través de la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS), se convocaron concursos internacionales de arquitectura, y sus ganadores, arquitectos y oficinas de renombre internacional, dividieron sus realizaciones con propuestas creativas diversificadas en los distintos PAU. Sanchinarro y Carabanchel, son los ejemplos más notorios de este modelo, conteniendo obras de autores como MVRDV (diseñando el singular edificio "Mirador", en colaboración con la arquitecta Blanca Lleó), David Chipperfield, Arata Isozaki, Wiel Arets, FOA, Carlos Ferrater, Paulo Mendes da Rocha, entre otros.
Tanto en el ámbito local, como en la literatura publicada a nivel internacional, algunas críticas a los P.A.U han destacado entre otros problemas, la baja densidad, el tamaño excesivo de los espacios libres, (en especial para los automóviles), la escasez de equipamientos comerciales y sociales de proximidad, la dependencia de vehículo privado, y la privatización de las zonas colectivas en los patios de manzana. También el modelo económico-inmobiliario de estas macro intervenciones, en el contexto de los movimientos de especulación articulados por los mercados financieros globales, ha sido objeto de las críticas más severas. Sin embargo, la relación alcanzada entre las estrategias de desarrollo urbano elaboradas por el Plan General de Ordenación Urbana y la atención a la escala de barrio y bloque, puede ser considerada singular, en comparación con un mundo de ciudades en expansión difusa y fragmentada – sin “forma” – gestionadas por la lógica de la explotación y el lucro.
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José M ª Ezquiaga es considerado uno de los urbanistas más respetados y activos de España, responsable de decenas de proyectos urbanísticos en varios países. El principal objetivo de esta entrevista es analizar los fundamentos teóricos de las recientes transformaciones urbanas que se han producido en España y discutir las posibilidades de diseño urbano en el actual escenario global.
Foto José Maria Ezquiaga
Leandro Medrano/Manoel Doval: En la ponencia del año 2009 “Luces y sombras. Bloque abierto versus manzana cerrada. Un ejemplo de viviendas bioclimáticas en Torrejón de Ardoz (Madrid), Flavio Celis D'amico, Fernando Casa Martín y Ernesto Echeverría valiente, apoyan sus argumentaciones en dos artículos tuyos, uno de 2006 «El porvenir de una ilusión. Elementos para una nueva cultura urbanística” y otro de 1987 «El proyecto de alojamiento: criterios de diseño». En ese escrito se hace una crítica de la tipología de manzana cerrada o semicerrada, implantadas mayoritariamente a partir de los desarrollos urbanos de los años 90 y 2000, y la crítica que se realiza no se hace por razones de calidad del espacio urbano público resultante, o por el espacio libre interior privado o semiprivado, sino por cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, como el soleamiento o la ventilación de las viviendas, y parecen defender los bloques abiertos paralelos buscando la mejor orientación, al margen de la ciudad resultante. ¿Cómo se pueden compatibilizar en los nuevos desarrollos urbanos los criterios climáticos con la construcción de la ciudad?
Jose María Ezquiaga: El elemento clave es la tipología edificatoria. Creo que desde unas intenciones de naturaleza bioclimática hay un sustrato. Ese sustrato debe ser modificado justamente a partir de una lectura urbana según la cual no todos los puntos son idénticos. La ciudad nunca es isotrópica, nunca es uniforme, nunca tiene la misma cualidad en cada esquina. En la ciudad histórica cada esquina tiene un valor distinto, una formalidad distinta, no es una organización puramente basada en el factor climático, del sol, etc. El movimiento moderno más ortodoxo, resuelve bien uno de los requerimientos, pero hay que ver de qué manera resuelve también otros. Creo que es compatible combinar las dos cosas. Imaginemos que tenemos los bloques perpendiculares a la calle, buscando el sol, y que estos bloques están, sin embargo, atados en la planta baja por un zócalo comercial, lo cual le da al edificio una escala de calle. No es lo mismo que el espacio entre los bloques sea un espacio sin ninguna cualidad, tipo aparcamiento, a que esté conectado con un parque trasero, con un gran parque, por ejemplo, cuyos dedos se van incorporando, como el guante a la mano, en relación a los bloques. El sustrato bioclimático es el más esencial, pero tiene que modelarse, transformarse, a su vez, según los significados urbanos de cada sitio. Esto es lo que, desde que el mundo es mundo, han hecho los buenos urbanistas, incluso sin ser conscientes, cuando se han encontrado con la topografía. Por ejemplo, romanos y españoles exportaban modelos de cuadrícula en América Latina, en las ciudades de fundación o campamentos romanos, pero cuando se encontraban un obstáculo natural, este modificaba la cuadrícula, a la cual se adaptaba. Ese obstáculo podía ser un río, una colina, etc., y aportaba una cualidad distinta. Otro ejemplo: San Francisco no es una cuadrícula sórdida. La topografía le da una tercera dimensión y una cualidad interesante a la cuadrícula. Manhattan tampoco es la pura cuadrícula de una isla, pues tuvieron la inteligencia y la sensibilidad de mantener Broadway. Y de pronto salen muchas esquinas. Cada una de esas esquinas es un acontecimiento.
MD: El mismo Plan Cerdá o el Plan Castro, plantean manzanas cerradas que en unos lados tienen orientación Este/ Oeste y en otros están girados hacia otras latitudes.
JME: Como Cerdá y Castro no consideraban que su modelo tuviese que hacerse con el máximo aprovechamiento posible a la geometría, contemplaban que las manzanas pudieran ocuparse con vivienda unifamiliar, o con palacios, palacetes, de vivienda colectiva sobre el centro de una parcela. De hecho, en Madrid hay algunos edificios que son viviendas unifamiliares o palacetes, como la Fundación Juan March, alrededor de la cualves cómo podría haber sido el ensanche si se hubiera hecho con otros parámetros. ¿Por qué, al final, fueron manzanas cerradas? Porque desde el momento en que la ordenanza permitió, en los ensanches, una altura máxima determinada, la geometría, (que supone, matemáticamente, el mayor aprovechamiento sobre la base de la utilización de una superficie cuadrada o rectangular, y de una altura fija) es la que hace gravitar, sobre el perímetro, la totalidad. Hay que pensar que todavía no podían hacer torres. Hoy en día, al realizar una torre con ocho plantas, la geometría que de forma más simple resolvería el tema sería el perímetro, la envolvente perimetral. En el ensanche de Castro, a diferencia de todos los PAUS que se están estudiando, el sistema de gestión no era unitario, la manzana tenía la estructura parcelaria, con lo cual el propietario podía ceder este trozo para su calle y edificar ahí su vivienda. Y el de al lado podía edificar su otro trozo. La novedad, frente a la estructura tradicional, consiste en que un ensanche de Castro tiene, por ejemplo, veinte actuaciones distintas de otros tantos arquitectos. Con lo cual siempre es un mosaico.
MD: El plan Cerdá era más uniforme, aunque se desfiguró, porque se iban colmatando las manzanas por dentro y, efectivamente, ya no cabían ni zonas verdes ni nada.
JME: Cada trocito de esto está desarrollado por un promotor distinto. En cambio, en los PAUS, como el de Valdebernardo, la parcela completa es la unidad de promoción. Mientras que en los ensanches contemporáneos es la manzana entera. Como dije en un artículo, así no se hizo Ámsterdam. En Ámsterdam el elemento de organización no era la manzana, sino la calle y el sistema de contratación era, por tanto, distinto: le encargaban al mismo arquitecto los dos lados de la calle, de tal manera que la manzana la hacían varios, pero la calle tenía una unidad.
LM: Campamento y la Operación Castellana, son ejemplos de proyectos en el que hay variaciones de altura en planta, aunque el perímetro de la cuadra es más o menos uniforme.
JME: Sí, en Campamento cada manzana tiene un edificio alto y ese mismo esquema lo he repetido en la Operación Castellana. En Campamento me obligaron a que fuera rígido, pero en la Operación Castellana los edificios se pueden cambiar de posición.
Foto Leandro Medrano
Leandro Medrano/Manoel Doval: Gran parte de los PAUS ejecutados en Madrid se ubican en áreas periféricas rodeadas de autovías que, si bien, por un lado, pueden facilitar el acceso a otros puntos de Madrid o su área metropolitana, por otro se convierten en islotes segregados del resto de la ciudad y con dificultades para conectarse con los barrios próximos. En esa circunstancia, la escasez en diversificación de empleos en la propia área, su dependencia de equipamientos aún no implantados y su situación periférica, el uso mayoritario del vehículo privado se hace casi indispensable, incluso a pesar de la existencia de estaciones de metro o cercanías. ¿La ubicación de los PAUS obedece, tan solo, a la posibilidad de obtención pública de esos suelos, derivada de cesiones de otros desarrollos urbanísticos, o a la necesidad de crecimiento poblacional de los barrios limítrofes?
Jose María Ezquiaga: Las autovías estaban ya planificadas cuando se idearon los PAUS, que, originariamente, surgieron de una operación de choque para cubrir la necesidad de vivienda pública y social. En los años 90, como luego con la “burbuja inmobiliaria”, hubo un encarecimiento de los precios de la vivienda, y había una necesidad de promover vivienda social. Entonces se hicieron detrás de la corona de la M-40, porque el crecimiento del Plan General era hasta la M-40. Y la M-40 hacía de vía de cintura y hasta cierto punto de perímetro limitante de la ciudad. Con lo cual, los PAUS estaban del lado exterior. Cuando más tarde se ideó la M-50, los PAUS quedaron como entre dos autopistas. La M-40, y la que luego se construyó, la M-45 y la M-50.
MD: Los barrios quedaron como islas, con lo cual, hay que utilizar el coche para casi todo. Ese mismo equipamiento de Valdebernardo está fuera de la autovía. En Santa Eugenia, por ejemplo, el suelo para las zonas escolares lo cedieron en la zona peor y hay que pasar por una pasarela sobre la autovía de Valencia para acceder a ellas desde el área residencial.
JME: Sí, pero en Valdebernardo el transporte público era el metro. Claro que el coste era muy elevado y, finalmente, optaron por el metro ligero, que es un sistema más lento, con lo cual, termina no siendo óptimo para llegar a la ciudad, así que ahora mismo tienen un problema. Sobre la historia política de los PAUS están publicados todos los convenios que se hicieron y cómo estos se fueron cambiando. En una ocasión me encargaron un artículo para un libro de Sambricio que se llama “La vivienda social de Madrid”, editado por la Empresa Municipal de la Vivienda. Ahí está contado algo que muy poca gente sabe; se puede ver la evolución real de los PAUS y cómo fue reduciéndose el número de viviendas de protección oficial. Al principio eran más pequeños, con más proporción de vivienda social (prácticamente entre un 60 y un 75% de vivienda social). Luego fue deteriorándose el modelo. Tan es así, que ese artículo tuvo luego serios problemas…
MD: Una gran parte de los convenios respondían a la necesidad de obtener ventajas de ejecución de obras de las empresas privadas. Por ejemplo, en el convenio de Plaza de Castilla se planteaba que los agentes privados hicieran determinadas infraestructuras y, a cambio, tenían un tipo de edificabilidad y concentración concretas.
JME: En el caso de los PAUS el tema no daba para tanto. En principio, los promotores tenían la obligación de mantener, al menos, la mitad como vivienda social. Esa obligación se mantuvo formalmente, pero después se hicieron una serie de grandes y pequeñas trampas. Por ejemplo: la vivienda social se vendía a precio legal, pero la plaza de garaje y los trasteros podían costar casi más que aquella, sin que el comprador pudiese optar, en tal caso, por comprar sólo la vivienda. Es decir, estaba obligado a pagar por todo.
LM/MD: La estructura urbana de los PAUS, su morfología interna, el sistema de espacios libres y la monofuncionalidad de usos residenciales, con ausencia del pequeño comercio, genera espacios desmesurados vacíos, con ausencia de plazas, una escena urbana monótona, sin la escala ciudadana de la ciudad consolidada y que no propicia los encuentros vecinales ni el uso seguro y confortable de los colectivos mas vulnerables (niños, ancianos, minusválidos, etc.). ¿Cuál es, según tu opinión, el sustento teórico-técnico de ese tipo de diseño urbano?
JME: En los PAUS se produce un mal entendimiento entre los espacios llenos y vacíos. Además de que pueda haber un error en cuanto a las densidades o de que se produzcan errores de concepto en la forma del planteamiento general, creo que hay un mal entendimiento profesional de la materia prima con que se hace el proyecto urbano, que consiste, principalmente, en la buena proporción de llenos y vacíos. Igual que hay buena arquitectura y mala arquitectura, hay buen urbanismo y mal urbanismo. No hay disculpa. En los PAUS hay desconocimiento y carencia de talento para esa escala. Puede tratarse de arquitectos brillantes para escalas pequeñas que fracasan a la hora de abordar una escala grande.
MD: Aunque el tema de que las plantas bajas no sean locales comerciales, sino viviendas, viene mas del propio ayuntamiento que del criterio de los arquitectos.
JME: El PAU es una isla y la manzana, una isla dentro de la isla. Es una filosofía que desconoce los elementos comunes que hacen que la ciudad sea habitable. Lo cual no responde exactamente a una política, porque cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid inaugura uno de estos proyectos en Villaverde o Vallecas, dice “otra vez los mismos barrios de cuadrículas aburridas”. Es decir, no hay una directriz política y, por tanto, no podemos echar la culpa a la política. Hay un conocimiento por parte de los profesionales, una idea de la ciudad que tienen los profesionales, pero en este caso es evidente que el resultado ha escapado de las manos de estos profesionales. Porque el tipo de ciudad que han producido ha generado una calle radicalmente carente de valor y unos espacios construidos que, en lugar de verterse hacia el exterior, son totalmente centrípetos. Es también un resultado de la época el hecho de que la mayor parte de las funciones sean monográficas: sólo vivienda, o todo el comercio concentrado en un lugar. Pero en el Plan General está fijado y en los convenios lo veis. La situación que encontramos es la misma que en Valdebernardo. Los arquitectos tenían la posibilidad de hacer diez mil viviendas con un tope de edificabilidad y con unos usos complementarios. Podían haber hecho las calles con dimensión distinta. Podían haber hecho mezcla de usos en las viviendas. Podían haber flexibilizado la volumetría. Podían haber evitado que aparecieran terrenos privados. Todas y cada una de esas decisiones de diseño son, en gran medida, del proyectista.
MD: Pero que haya siete carriles en la calle central de Las Tablas no se entiende…
JME: Esto obedece, de nuevo, a un desconocimiento, porque cualquier ingeniero conocedor de cómo funciona el tráfico sabe que no se puede hacer una desmesura de viarios, que luego llegan a un embudo, que son las conexiones con las autopistas que lo circundan, las cuales terminan convirtiéndose en cuellos de botella. Se dan, por un lado, pistas de aterrizaje desmesuradamente desocupadas y luego, en cambio, terribles estrangulamientos en los accesos al punto. Seguramente, los vecinos preferirían tener mejores accesos al exterior, desagües de más dimensión y calles más discretas. Yo a eso le veo arreglo. Primeramente, en los PAUS nuevos, que aún no se han construido, habría que ocupar menos espacio, pero concentrar más la edificación, y mezclar tipos edificatorios.
MD: Más barato, además, para el ayuntamiento.
JME: Si las viviendas tienen distinto tamaño, distinto precio y hay tipologías distintas, habrá más probabilidad de que los vecinos no respondan a un perfil homogéneo. Porque ahora los habitantes de estos barrios son clones: gente del mismo nivel adquisitivo, etc. Otro asunto consistiría en mezclar las actividades. ¿Qué miedo hay a mezclar las actividades económicas con la vivienda? Si vamos a trabajar, cada vez más, en/desde casa, ahora más que nunca harán falta viviendas en donde el espacio íntimo esté anexo al despacho profesional. Por otro lado, en los PAUS viejos, habría que trabajar sobre el espacio público, sin tocar mucho el privado. Podrían reducirse carriles de asfalto y optar entre tres opciones, a saber: 1. dárselo al verde (la opción más sencilla). 2. dárselo, parcialmente, a las zonas verdes, pero, con el espacio ganado a la reducción de carriles, generar un zócalo comercial en la planta baja. 3. (y esta sería la opción óptima) desmontar las vallas y algunos espacios libres de las plantas bajas para establecer locales comerciales, para lo cual habría que llegar a acuerdos con las comunidades de vecinos. Yo, a modo de señuelo, les diría: ustedes pueden cerrar la planta baja si desmontan la verja de separación del espacio público, así como cerrar dicha planta para actividades propias de la comunidad (locales de juegos para niños, espacio de bicicletas…) o para venta y comercialización (oficinas, comercio…). A cambio de regalarle a la ciudad el espacio que hay entre su vivienda y la calle. Por supuesto, habrá comunidades que prefieran vivir amuralladas, pero otras verán la ocasión de financiar los gastos de la comunidad de por vida, y además, crear actividades al pie de la casa: guarderías para los niños, salones para cumpleaños, etc.
Leandro Medrano/Manoel Doval: La apuesta municipal por la construcción de viviendas en la periferia contrasta con el escaso apoyo a la rehabilitación de viviendas en el centro histórico, en términos de número de viviendas realizadas en los últimos diez años. Considerando factores de insostenibilidad del modelo, flujos de tráfico rodado, exceso de infraestructuras, energía, contaminación, tiempos perdidos en desplazamientos, estrés, exclusión social y deseconomía de las haciendas locales, parecería mas lógico poner énfasis en la ciudad ya existente.¿Por qué la Administración Pública y los técnicos que la asesoran y que redactan los planes urbanísticos, no toman conciencia de esa situación de ineficiencia y despilfarro?
Jose María Ezquiaga: Eso viene, fundamentalmente, de la propia preferencia del sector inmobiliario. Trabajar en el centro es, sin duda, rentable, pero el retorno de las inversiones al centro es muy lento y costoso. Trabajar con ocupantes previos retrasa mucho el proceso de rehabilitación. Se ha creído, por el contrario, que el trabajo en la periferia y ex novo era el remedio universal, ya que de ese modo se podía urbanizar rápida e ilimitadamente.
LM/MD: Dentro de los PAUS podemos apreciar, en general, una edificación de alta calidad constructiva e, incluso, unas arquitecturas experimentales de vanguardia, dentro de los parámetros conceptuales contemporáneos, (aunque muchos de estos diseños contrasten con los usuarios de las mismas y, en algunos casos, estén de espaldas al resto de envolventes mas convencionales).¿Por qué no se han podido llevar a cabo también propuestas urbanísticas de vanguardia, entendida en el sentido de espacios sostenibles de escala humana, con consideraciones sociológicas más matizadas?
JME: La legislación española atribuye el desarrollo de los planes parciales a los propietarios. Los ayuntamientos han seguido la pauta habitual de la ley, y es que el crecimiento, en cualquier ciudad española, es un tema del desarrollo privado. Llevado a cabo por promotores o por propietarios de suelo. Hasta ahí, el ayuntamiento actúa por la vía normal. Ahora bien, las experiencias de Barcelona, Bilbao, y algunas otras ciudades, a nivel internacional, muestran que las ciudades que tienen más éxito y más calidad son aquellas que convierten en un problema urbano y en un tema de reflexión la solución de cualquier parte de la ciudad, no sólo de la parte pública. Se puede ver el buen resultado en Madrid de concursos públicos, como Madrid Río. A todos nos parece claro que la decisión sobre un suelo público tan importante tenía que resolverse mediante concurso. En Barcelona han tenido, además, la experiencia de que ámbitos privados fuesen, a menudo, objeto de un concurso, en donde el propietario tenía una voz importante, pero en donde la ciudad tenía, al menos, la posibilidad de chequear el diseño, de ver si este era, o no, oportuno. Ahora bien, en el caso de la primera generación de PAUS, los encargos fueron realizados por el ayuntamiento. No fueron concursos, sino encargos del ayuntamiento a profesionales que, de una forma u otra, eran de su confianza. La responsabilidad del ayuntamiento es mayor en ese momento, aunque un promotor privado habría sido, quizá, más receptivo a las críticas, a la opinión pública. Sin embargo, el ayuntamiento, para ir deprisa, encargó a promotores distintos cada uno de los PAUS (ello explica que sean bastante distintos entre sí, mejores y peores, más correctos, más fallidos…). Curiosamente, no intervinieron en los PAUs los profesionales urbanistas que entonces eran la vanguardia en España.
MD: Pero sí parece que al urbanismo (en cuanto a organización de la ciudad a escala humana) se lo ha marginado un poco, que la calle se ha perdido. De hecho, en el contexto de los 80 y 90 se produjo la aceptación por parte de la mayoría de los técnicos de la primacía de la red viaria, de la ausencia de plazas y de la ciudad difusa.
JME: Sí, es correcto. Vemos que falta, a menudo, la pericia profesional de manejar con soltura la gran escala. Pero además se da una falacia terrible, una especie de ilusión de la caligrafía en planta, por la cual, estos PAUS han sido pensados bidimensionalmente, sin tener para nada en cuenta la topología del espacio, y el hecho de que, en última instancia, una calle siempre es tridimensional. No digamos ya si, además, hay infraestructuras subterráneas.
MD: Es verdad que, a veces, los arquitectos tienen parte de culpa. Por ejemplo: hay medianerías que no tienen ventanas y eso es terrible para la seguridad de la gente en la calle.
JME: Los PAUS dan cuenta del estado medio de la arquitectura española en este país. Un país que tiene a personas como Moneo, o Baldeweg también tiene a los arquitectos que hacen las urbanizaciones turísticas anodinas de costa o la construcción de los PAUS, donde más que arquitectura se puede decir que hay construcción, más que proyecto urbano hay negocio inmobiliario. No es cuestión de maldad. Es cuestión de no plantearse como problema la ciudad. ¿Quién tiene la obligación de plantear, como problema, la ciudad? Yo diría que, ahora mismo, la sociedad. Y como reflejo de ella, los poderes públicos.
MD: Fíjate la cantidad de documentación sobre diseño urbano que hay en las escuelas de arquitectura. La cantidad de ejemplos históricos que hay para hacer diseño urbano de cierta calidad con vistas cruzadas, plazas, verde… y, sin embargo, hasta la fecha, no se está teniendo en cuenta.
JME: Así es. Aunque creo que siempre buscamos la excusa en las circunstancias, la política… Cuando coinciden talento, conocimiento y ética profesional alcanzamos la excelencia. Cuando sólo coinciden algunos de ellas, no. En España hay muchos talentos con oportunidad sin ética, que han dado lugar a edificios perfectamente inútiles con cierta habilidad. En cambio en Bruno Taut coinciden los tres elementos y además de una ética y una agenda proyectual muy definida, tiene talento.
MD: Pero sí bien es cierto que el talento, o la cultura urbanística, de los concejales de urbanismo y de las administraciones no parecen demasiado elevados, también lo es que hay muchos arquitectos que no tienen opción a intervenir, porque hay mucha concentración en muy pocos estudios.
JME: En España, la arquitectura ordinaria no ha empezado a ser objeto de excelencia hasta hace poco. La primera toma de conciencia se ha dado respecto del valor de la arquitectura icónica y singular, que ha sido objeto de prensa. Hasta que la Empresa Municipal de la Vivienda no empezó a hacer encargos a través de concursos selectivos y no trajo a arquitectos internacionales, no se planteó que la vivienda social fuese un ámbito de expresión del talento profesional. En la Escuela de Arquitectura no enseñaban, en el proyecto, vivienda social. Hay alumnos que han llegado a quinto y nunca han diseñado una vivienda social. Han hecho, sin embargo, una casa para un poeta; han hecho un centro cultural. Han intentado programas insólitos, se ha estimulado la creatividad…
MD: Es un tema de déficit de sociología urbana, de falta de compromiso social.
JME: La vivienda social está muy constreñida por sus normativas, por el precio, de modo que las posibilidades de hacer algo innovador son reducidas, pero en el conjunto de los PAUS, aunque hay de todo (véase Sanchinarro como un ejemplo de arquitectura de menor calidad) hay proyectos públicos muy buenos. Podemos decir que, en estos últimos años, la arquitectura de promoción pública y vivienda social ha tenido un tono muy superior a la de promoción privada, lo cual prueba que el talento estaba ahí, a falta de aquel que lo llamara.
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Leandro Medrano/Manoel Doval: La superconcentración de población y factores de producción en la metrópoli madrileña, se hace con menoscabo de las ciudades de regiones más despobladas y descapitalizadas, en un proceso de permanente pérdida de recursos humanos y materiales de estas áreas. La descentralización de competencias en materia de vivienda y urbanismo a favor de las comunidades autónomas hace difícil o inviable políticas de reversión de esta desigualdad, lo que perjudica, en última instancia, a ambos espacios regionales. Contando con esas limitaciones constitucionales ¿Qué mecanismos de política territorial cabría poner en marcha para frenar estos procesos duales de crecimiento y despoblación?
Jose María Ezquiaga: En el caso de Madrid, no hay duda de que habría que poner en práctica el Plan Metropolitano. Falta un plan regional, un plan metropolitano. Ahora, es cierto que después de la crisis, la ley obliga a justificar los crecimientos sobre la base de la necesidad. Sin necesidad de nueva vivienda, no hay legitimidad para plantear los crecimientos. Lo que contrasta con la ley del suelo que se elaboró al poco de hacerse los PAUS, y que planteaba que todo el suelo era potencialmente objeto de desarrollo urbanístico, salvo aquellos suelos que, por una cualidad especial, natural o rural debieran excluirse. Justamente lo contrario del urbanismo que me enseñaron en la Escuela, según el cual, el crecimiento es siempre la respuesta a una necesidad y debe dimensionarse evaluando dicha necesidad. Y la necesidad, normalmente, suele ser la formación de hogares de una ciudad, etc. Yo diría que el principal problema metropolitano de Madrid, más que los PAUS, que pueden ser simplemente un caso fallido de espacio público de mala calidad, y que a lo largo del tiempo mejorarán, es la distorsión territorial. Los PAUS tienen baja densidad, pero mucha menos densidad tienen los municipios metropolitanos del oeste: Majadahonda, Pozuelo, Aravaca, Las Rozas. Ahí viven cientos de miles de personas, que se encuadran en una tipología dominante de ciudad-jardín, de vivienda unifamiliar, ocupando una gran cantidad de suelo, con una demanda de infraestructuras diarias enorme. No son, pues, los PAUS el principal problema de Madrid, territorialmente hablando, sino el disperso territorial. El municipio de Madrid cometió un error muy grave, apartándose de una tradición cultural, que viene de la época del Plan de Londres, y que consiste en que las ciudades estén separadas, que no se conurben unas con otras y, en la medida de lo posible, que estén separadas por un anillo verde. Esa idea tan importante se ha desfigurado en los últimos años, y el planteamiento ha tendido a la llamada saturación, a la ocupación indiscriminada, que obedece a la idea de que, en el fondo, no se puede evitar la urbanización en el último rincón; luego mejor planificarla. Eso muestra, en primer lugar, la pérdida de confianza de la Administración en su capacidad para dirigir los procesos sociales. Y si la Administración no dirige los procesos sociales, ¿quién lo hace? Al menos debería dejarnos la Administración a la sociedad civil la libertad para hacer las cosas por nosotros mismos, si ellos se declaran incompetentes. En cualquier caso, el tema pone de manifiesto la necesidad de un proyecto territorial.
LM/MD: Según planteabas en el artículo “reflexiones ante la Revisión del Plan” de la revista Urbanismo COAM Mayo 1991, el plan de 1997 trataba de resolver problemas de congestión de tráfico, carestía y especulación de suelo y vivienda y situación de Madrid en el sistema competitivo de ciudades europeo, apostando por un modelo concentrado, creación de nuevos ensanches periféricos, predominio de la vivienda como materia prima de la extensión de la ciudad y omisión del tratamiento positivo de la ciudad consolidada. Y hay que admitir que al menos los problemas de movilidad, especulación inmobiliaria y dispersión y fragmentación de la ciudad se han mantenido o aumentado. En este contexto, y considerando la futura revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, la crisis inmobiliario-financiera y el endeudamiento de las finanzas públicas, junto con el previsible cambio de modelo productivo, no basado tanto en la construcción, sino en la innovación y en las nuevas tecnologías: ¿Cuáles deberían ser, a tu juicio, las futuras líneas fundamentales de la actuación política territorial en Madrid?
JME: Obviamente, se trataría de hacer más con menos. Eso, en el ámbito del urbanismo significa sacar partido de lo ya existente. Por tanto, la operación más común tendrá que ser el reciclaje, la reutilización, la mejora. Y sólo complementariamente, y con carácter minoritario, la sustitución y el crecimiento.
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Leandro Medrano/Manoel Doval: Desde la divulgación del neoliberalismo como una forma de “pensamiento único”, en un mundo global cada vez mas conectado, algunos autores influyentes, como Rem Koolhaas, han planteado “el fin del urbanismo”. O sea, después de la falencia de la “ideología del plano”, como ya argumentaba Tafuri en los años 1960, Koolhaas difunde, en la década de los 80, el concepto de “ciudad genérica”…, de formación, crecimiento y forma estética, incapaz de controlarse. En esta línea, el diseño urbano y el urbanismo se pondrían como oficios del pasado… o sólo aplicables a ciudades del pasado (como también argumenta Koolhaas en el artículo “What Ever Happened to Urbanism?”, de 1994). ¿Cómo ves la capacidad de crearse desarrollo urbano, con diseño y urbanidad, en tiempos donde el Estado es cada vez más débil y la iniciativa privada toma el mando de las decisiones colectivas?
Jose María Ezquiaga: Esto mismo, llevado a la economía, equivaldría a pensar que tener política económica es un tema del pasado, y que el Estado contemporáneo y futuro se identifica con el gobierno de los mercados. Quien quiera vivir en un planeta gobernado por mercados irracionales y ciegos, sujetos a fuerzas histéricas, en gran medida, carentes de relación con la realidad, que sea feliz así. Pero yo lo veo al revés. No creo tanto en el Estado, como en que la sociedad civil tiene que ser fuerte. Y en que la sociedad civil tiene que saber el tipo de ciudad que quiere. Es verdad que la ciudad del tercer mundo, que es la que piensa Koolhaas, ha crecido muy rápidamente, movida, precisamente, por fuerzas de mercado. La desestructuración de la sociedad tradicional ha arrojado a las nuevas metrópolis a una población rural, que se ha acomodado como ha podido. Aún en esas, el papel del urbanista y el del urbanismo sería valiosísimo. Rehacer ciudad. Tendrán que crear barrios de lo que es pura cantidad de favela. Tendrán que crear centralidades donde simplemente hay extensiones anodinas sin cualidad. No tendría razón, en ese punto, Rem Koolhaas. Él tiene un enorme olfato para detectar situaciones emergentes novedosas. En muchos casos, después de narrarlas, transmite la sensación de que se aceptan sin más. Yo no lo veo como una norma, sino como un ajedrez. Veo que jugamos con el mercado y nunca ganamos la partida. Pero, si no se juega ese ajedrez, el tipo de ciudad que sale es muy muy inferior. Koolhaas describe muy críticamente la realidad, pero no da una alternativa. Con lo cual, en último término, lleva el producto de la resignación. Planteémonos, por ejemplo, las relaciones laborales en el tercer mundo. Yo no veo inevitable que los niños que producen zapatillas Nike deban trabajar sin luz y en jornadas de doce horas por un dólar la hora. Pero sí lo veo real. No todo lo real me parece inevitable, ni todo lo inevitable me parece deseable. Koolhaas no describe bien lo real, lo inevitable y lo deseable. No hay casi nada inevitable. Yo podría hacer un discurso sobre la extinción de la humanidad, porque no estamos tomando ninguna medida respecto del cambio climático. Algo, no sólo científicamente acreditado, sino patente y real. Pero no voy a regodearme en el hecho de la inevitabilidad de un desastre, de una especie de holocausto o autoholocausto de la humanidad. Más bien, al revés. Me parece que nuestra obligación es concienciar, cambiar la mentalidad, intervenir en la pequeña escala.
LM: Incluso, las experiencias de Koolhaas con la escala urbana, esa manera de dibujar el caos, lo aleatorio, como en Lille y Almere, me resultan como artificiales y mediáticas… Y como principio de diseño, poco fundamentadas en la historia, en la sociología urbana, o mismo en la técnica.
JME: Sí, sí. Se nota la artificiosidad hasta en ese caos. Si quieres ver caos, súbete a una favela. Eso es el mercado espontáneo.
LM/MD: Ya en los años 80, se tenía la percepción general, entre los intelectuales que estudiaban el urbanismo, de que no se podría pensar en las ciudades tal y como se había hecho hasta entonces. Hoy vivimos en un mundo donde más de 50% de la población vive en ciudades, y cerca de 25% de esas ciudades son consideradas “megaciudades”, o sea, ciudades con mas de 10 millones de habitantes. En estas ciudades protagonistas del capitalismo avanzado, los flujos y conexiones, reales y virtuales, tomarían el mando de las planificaciones formales y operativas, clásicas en la materia. Conceptos como el de ciudad global (Saskia Sassen), metápolis (Asher), ciudad nodal (Kok-Meng Tan), ciberciudad (Pierre Lévy) y e-topía (William Mitchell), entre otros, buscaban definir nuevos caminos para las ciudades más populosas del final del siglo XX. Pasada la fase más mediática de estos discursos, y ya en la segunda década del siglo XXI, ¿qué piensas sobre la relación entre los elementos clásicos de la materia, como territorialidad, identidad, pertenencia e historia, y la ciudad contemporánea?¿Consideras el 22@ (BCN, 2004) una experiencia oportuna en esta línea?
JME: Yo soy poco nostálgico del pasado. No pienso, como la Escuela de La Cambre en los 80, o los Neotradicionalistas, que tanto éxito tuvieron en la Inglaterra del príncipe Carlos… El retorno al pasado nunca es estimulante. Lo que sí se puede plantear es una recuperación de ciertas cualidades que se han perdido. No habría que retener las formas del siglo XIX, sino las relaciones sociales que nos parecen valiosas, que se producían en la ciudad tradicional y que ahora no se producen. Y deberían producirse de una manera distinta. ¿Cómo va a ser la calle lo mismo después de Internet? ¿Cómo van a ser las relaciones personales iguales, etc., en una sociedad tan fluida? Filósofos desde Bowman hablan de sociedad líquida. Y es que ha cambiado radicalmente el concepto de espacio. Yo creo que hay un elemento radicalmente nuevo: la pérdida de la naturaleza. Antes la ciudad se contraponía al campo, y eso significaba que había un ente como tal, rural (el campo), en contraste con lo urbano. Ahora lo urbano ha inundado lo rural. Por tanto, lo rural debería inundar también lo urbano. Esto, por ejemplo, no aparecía en el programa del siglo XIX, salvo en algunas megalópolis de Norteamérica. Howard hablaba de “ruralizar” la ciudad o urbanizar el campo. Aunque la incorporación de la naturaleza es un tema de agenda nuevo. El asunto de la energía es esencial ahora mismo. Y el tema de la convivencia no es ya tan fácil, no se resuelve con poner una placita; hay un problema de cohesión social más grave. Yo diría que desde los disturbios de Los Ángeles, en la era Reagan, o los de la periferia de París, que empezaron con la etapa Mitterrand, pasando por los de Londres, o por la toma de favelas en Rio de Janeiro…, hasta hoy, el mayor problema es el de la cohesión social. La cual necesita de una ingeniería social un poco más sofisticada, que vaya más allá del gesto de poner plazas. Hay que posibilitar redes de intercambio de convivencia, de relación entre la gente, favorecer la mezcla de usos, etc. Ahora hay una especie de revisión de “anti”, una revisión casi punto por punto, de la Carta de Atenas. La cual tuvo su sentido a la hora de poner orden en la ciudad industrial. Pero no es lo mismo la cultura de la tuberculosis que la de VIH.La tuberculosis era una enfermedad, desde ese punto de vista decimonónico, que tenía que ver con la convivencia estrecha de las personas. El VHI tiene que ver con las redes. Se transmite como una red. No me creo del todo que el microespacio lo arregle.
MD: Pero sí podemos decir que en los suburbios de las grandes ciudades los problemas sociales se pueden agravar por la precariedad del entorno físico.
JME: Sí. Pero tú estás pensando como arquitecto proyectista. Desde ese punto de vista, diría “sí”. Ahora bien, si me encargáis arreglar un trocito de un barrio, lo que haré serán, seguramente, cosas muy tradicionales: crear un centro cívico, eliminar barreras… Pero no podemos establecer, como teoría, que la solución esté en hacer calles como antes. Es más compleja.
LM: En España, hay dos ejemplos de proyectos urbanos muy divulgados en este principio del siglo XXI: los P.A.U.s, que fueron muy comentados, desde “Madrid 2004”. Y el 22@ de Barcelona, más o menos de la misma época. Son proyectos muy distintos en la forma, estructura y concepto. ¿Cuál es su opinión acerca de estos ejemplos singulares de modelos urbanos?
JME: Yo estoy más de acuerdo con el 22@. Lo encuentro más interesante porque está dentro de la ciudad; apuesta, hasta cierto punto, por la mezcla de usos; no se llevó a la radicalidad… Yo participé. Me invitó el ayuntamiento a los concursos sobre el estudio de manzanas que dieron lugar al22@. Así como me parece que el Foro de 2004 es una operación urbana emblemática, que no deja de ser un poco parque temático, el 22@. sí tenía un potencial mayor, porque respondía, en primer lugar, a ideas previas. En este caso, la idea era simple, pero potente. A saber: Barcelona tiene ya una buena dimensión residencial; tiene también, desde que se fundó, actividad económica. Transformar el Poble Nouen un barrio residencial no aporta mucho a la ciudad. En cambio, si se logra una fórmula que permita atraerla actividad sí se tiene un valor añadido, porque se trata de hacer un barrio con actividades mixtas, lo cual es mucho más interesante que tener un barrio residencial convencional. Ahora bien, Barcelona optó por una línea más difícil, porque para poder tener éxito necesitas emprendedores que entiendan y arriesguen su dinero en esa línea innovadora, y no hay tantos. En cambio, el sector de la construcción en España funcionaba en base a una estandarización y a una altísima capacidad productiva, como el sector de obras públicas. Los PAUS en Madrid dieron respuesta a algo que el sector hacía muy bien: urbanizar enormes extensiones de terreno y ser capaces de producir enormes cantidades de vivienda a corto plazo. Eso estaría bien que se hiciera en países del tercer mundo, donde hay necesidad de techo y de habitación. Pero en Madrid y en España esa capacidad del sector no se correspondía con ninguna necesidad real de la población. La prueba de que esto es así es la crisis. Una crisis de sobreproducción, típica y sencilla, de las descritas por los economistas del siglo XIX. Se ha producido un sobreexceso de un bien que no tiene la demanda suficiente ni por precio ni por cantidad. No se forman, en España, ni tantas familias al año para llenar las viviendas producidas, ni son económicamente accesibles a esas familias. Por tanto, esas viviendas sobran y bajarán de precio hasta que se encuentren en la curva de oferta y en la curva de demanda, como en cualquier otro sector de la economía.
Foto divulgación
Jose María Ezquiaga
Doctor Arquitecto, Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad Politécnica de Madrid (1990), Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (1979) y Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid (1981).
Profesor Titular de Urbanismo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid desde 1995, con 3 sexenios reconocidos de investigación. Ha sido Profesor invitado en las Universidades de Turín, Roma (La Sapienza), Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia, Tecnológica de Delft, Dortmund, Oxford Brooks, Oporto, Lisboa, México, Brasilia, Nacional de Colombia (Bogotá y Medellín), Los Andes y Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Buenos Aires, Montevideo, Panamá y Shanghai. Faculty Associate del Lincoln Institute of Land Policy (Cambridge USA). Colaborador en numerosos Máster y Cursos de Postgrado entre ellos el Máster en Planeamiento Urbano y Territorial de la Universidad Politécnica de Madrid; el Máster de Diseño Arquitectónico de la Universidad de Navarra; el Máster de Política Territorial y Urbanismo de la Universidad Carlos III de Madrid y el Máster de Proyectación Urbanística de la Universidad Politécnica de Cataluña. Ha publicado más de doscientos ensayos e investigaciones en libros y revistas especializadas en Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Holanda, Suiza, España y América Latina.
Ha desempeñado diversas responsabilidades urbanísticas en la esfera local y regional de Madrid: Director de Planeamiento de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Madrid (1985-88), Director General de Urbanismo de la Comunidad de Madrid (1988-91) y Director General de Planificación Urbanística y Concertación de la Comunidad de Madrid (1991-95). En la actualidad, como profesional independiente, dirige la oficina Ezquiaga Arquitectura Sociedad y Territorio.
Ha sido Presidente de la Comisión de Urbanismo y miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (1999-2004) y formó parte de la Comisión Nacional de Expertos sobre Urbanismo (1995). Miembro del Consejo Asesor de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid (2005-07). Miembro del Comité Científico de Europan España (2010-11).
Ha estado vinculado a la ciudad y al proyecto urbano desde el inicio de su actividad profesional. En los últimos años ha centrado su interés académico y profesional en la investigación teórica e integración proyectual de las diversas escalas, geográficas y sociales, que conforman el territorio y la ciudad. Sus proyectos han sido el medio para la experimentación e investigación sobre el proceso de creación del paisaje contemporáneo.
Leandro Medrano
Profesor Doctor de La Facultad de Ingeniería Civil, arquitectura y urbanismo de Unicamp, Campinas (Brasil).
Manuel Doval
Técnico de Urbanismo por El Instituto de Estudios de Administración Local de Madrid, doctor en arquitectura y ex-profesor de La ETSAM-UPM, Madrid (España).
Trancripción
Irene Brea Azcona
Agradecimiento
A la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo – Fapesp
Local y fecha de la entrevista
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Univerdidad Politécnica de Madrid, en febrero de 2012.